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SALINGER Y SU ÉPOCA


SALINGER Y SU ÉPOCA
                                                                   El autor
            Jerome David Salinger nació en Nueva York en 1919. Perteneció a una familia acomodada (vivían en un lujoso apartamento de la Park Avenue, en Manhattan) de ascendencia judía, una identidad religiosa que Salinger no asumió. Su expediente académico no fue brillante, motivo por el que sus padres lo internaran en 1934 en la Academia Militar Valley Forge, en Pensilvania. Estudió en la Universidad de Nueva York, pero no obtuvo buenos resultados académicos, razón por la que su padre lo enviaría a Europa, a casa de unos familiares judíos; fue en Europa donde escribió algunos cuentos. A su vuelta a Nueva York, publicó algunos relatos en diversas revistas. Además, publicó dos capítulos de lo que posteriormente sería El guardián entre el centeno.
            En diciembre de 1941 Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor, lo que provocó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Salinger se alistó en el ejército en abril de 1942. Recibió entrenamiento especializado y en 1944 participó en el desembarco de Normandía, así como en otras batallas. La guerra interrumpió su trabajo como escritor, y le dejaría una profunda huella emocional, que más tarde se vería reflejada en algunos de sus relatos. En 1945, Salinger se casó con Sylvia, una médico francesa de la que se divorció; en 1955 se casó con Claire Douglas, con la que tuvo dos hijas, unión que concluyó también en divorcio en 1967, cuando se acentuó la reclusión del escritor en su mundo privado y su interés por el budismo zen. Pero fue tras la publicación de su novela El guardián entre el centeno (1951) cuando Salinger se convirtió en un individuo antisocial, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad; incluso se mudó de Nueva York a una casa de campo en Cornish, New Hampshire, donde continuó escribiendo historias que nunca publicó. El mito del escritor celoso de su intimidad hasta la paranoia comenzaba a germinar; Salinger intentó por todos los medios escapar de la exposición al público y de la atención del mismo (nunca concedió entrevistas, se negaba a las fotografías…). En la única entrevista que concedió en vida (al período The New York Times), dijo que no toleraría ediciones no autorizadas de sus cuentos. Pero sin embargo, dada su fama y notoriedad como escritor, se vio obligado a luchar continuamente contra toda la atención no deseada que recibió.
            En el año 2000, su hija Margaret Salinger, publicó El guardián de los sueños, un libro de “confesiones” en el que ofrece un retrato muy negativo de su padre (lo acusaba de haber alejado a su mujer de sus familiares y amigos hasta convertirla en una prisionera dentro de su propia casa, e incluso llega a decir de él que se bebía su propia orina). Salinger no publicó nada desde el año 1965; murió en Cornish el 27 de enero de 2010, a los 91 años.

         Su época
            La época de Salinger está marcada por las dos Guerras Mundiales. Estados Unidos se convirtió en la primera potencia económica mundial, si bien se caracterizó por ser una sociedad marcada por los fuertes desequilibrios. Tras la depresión económica provocada por el crak de la bolsa de Nueva York en 1929, se hizo famosa la expresión “sobrevivir al centeno” (sobrevivir  a los malos tiempos).
            La dimensión de la tragedia que supuso la II Guerra Mundial, que había devastado el mundo, abrumó a los autores, especialmente en Europa. Por ello, las nuevas tendencias  se orientan hacia la reflexión sobre el sentido de la existencia humana o hacia la descripción de los efectos de la guerra, y solo a partir de los cincuenta, cuando comienza a desarrollarse la sociedad de consumo tal como la entendemos en la actualidad, surgirán nuevos impulsos renovadores.
            En esta época, en Europa se desarrolla el existencialismo (con Camus y Sartre, entre otros, en narrativa; Ionesco, Samuel Beckett, etc., en teatro), movimiento que encarna la expresión del absurdo de la existencia humana. En Alemania e Italia, países derrotados en la guerra, aparecen autores cuya intención es reflejar el mundo tras el conflicto, con sus horrores y sus contradicciones, de manera directa y natural. Es el caso del neorrealismo italiano, o novelistas alemanes como Elias Canetti o Ernst Jünger.
            En la década de los cincuenta, una vez superados los durísimos comienzos de la posguerra, surgen tendencias literarias renovadoras: los “jóvenes airados” ingleses (John Osborne, Harold Pinter); o el “nouveau roman” francés, un intento de renovación de la novela a partir de la importancia de los objetos como reflejo de la cosificación consumista (Alain Robbe-Grillet).
            Durante esta segunda mitad del siglo, la narrativa norteamericana adquiere un papel relevante. Tras los precedentes de la “generación perdida” (Hemingway, Scott Fitzgerald) y Faulkner, una gran cantidad y variedad de novelistas se van sucediendo a partir de los años cincuenta. También a comienzos de esta década destacan los novelistas sureños, como Truman Capote; los afroamericanos, como Richard Wright;  y los de origen judío, como Saul Bellow o Isaac Baheshevis Singer. El autor más importante del momento es, precisamente, J.D.Salinger.
            A Salinger le ocurre lo que a muchos geniales escritores: que es inclasificable. Pertenece al movimiento de renovación narrativa en Norteamérica en la época de la posguerra. La crítica especializada lo ha situado entre el naturalismo y el costumbrismo, con claras intenciones morales. La narrativa estadounidense de esta época se desvincula de Europa y se concentra en su propia realidad y en su heterogénea sociedad. Tras su participación en la II Guerra Mundial se consolidó en Estados Unidos la denominada Generación Beat (la generación “destrozada, cansada, golpeada), un grupo de escritores que manifiestan su rechazo a los estadounidenses clásicos, así como su inclinación hacia la filosofía oriental, y a los que se les considera precursores del movimiento hippy; Salinger  coincide con ellos en algunos aspectos.
            En las últimas década, tal vez la tendencia más influyente sea el “realismo sucio”, representado por Raymond Carver o Richard Ford.


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