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FRANZ KAFKA Y SU ÉPOCA


            FRANZ KAFKA Y SU ÉPOCA

                                                             El autor

           Franz Kafka nace el 3 de julio de 1883 en Praga, en el seno de una familia de judíos alemanes pertenecientes a la pequeña burguesía. Pasó una niñez solitaria debido a su enorme sensibilidad y a la difícil relación que siempre mantuvo con su padre. Era el mayor de seis hermanos; dos de ellos fallecieron a los pocos meses de edad, y sus tres hermanas perecieron en el holocausto nazi. Habló checo y alemán desde su infancia, y adquirió conocimientos de cultura francesa. Estudió Derecho en la Universidad de Praga; también comenzó los estudios de Filología, pero no llegó a finalizarlos. En 1907 ingresó como pasante en una agencia italiana de seguros y, posteriormente, consiguió un trabajo burocrático que le sirvió de inspiración para sus obras, y que desempeñaría hasta su jubilación anticipada en 1922, por la tuberculosis que le aquejaba
            Fundamental en la vida de Kafka es su relación con su autoritario padre, quien lo menospreciaba en la intimidad; según declaró el propio Kafka en su Carta al padre (que nunca publicó en vida), dicha relación provocó en él una pérdida de identidad que se plasmaría en toda su obra; todo ello, unido a su timidez e inseguridad, marcaron un carácter solitario. También fue determinante en su vida su relación tormentosa con varias mujeres. Su primera relación fue con Felice Fauer, con la que llegó a prometerse hasta en dos ocasiones, pero la boda nunca llegó a consumarse; precisamente La metamorfosis nació en la primera crisis de la pareja. En 1917 sufrió una tuberculosis de pulmón. Fue en esta época cuando conoció a otra mujer decisiva en su vida: Milena, una escritora checa, casada, con la que se carteó intensamente (Cartas a Milena). En 1923 se trasladó a Berlín, con la esperanza de distanciarse de su familia y centrarse en su obra; se reunió con Dora Diamant, una periodista descendiente de una familia judía ortodoxa, que había huido de su pueblo natal, y a la que había conocido en el verano del mismo año.
            El estado de salud de Kafka empeoró sensiblemente en años posteriores con el avance de la enfermedad. Tras diversas estancias en sanatorios y un tiempo en Berlín, regresó a Praga, y  posteriormente fue internado en un sanatorio cerca de Viena para recibir tratamiento. Murió en dicho sanatorio el 3 de junio de 1924. Su cuerpo fue llevado a Praga, donde fue enterrado, el 11 de junio de 1924.

            Su contexto

            La primera mitad del siglo XX es una época enormemente agitada y conflictiva: dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945); la Revolución rusa de 1917; el hundimiento de la bolsa neoyorquina (1929); y la “guerra fría” surgida tras la Segunda Guerra Mundial. A ello se unen importantes descubrimientos que modificaron las tradicionales formas de vida (en los medios de transporte, en medicina, en armamento, en física y química…). Por otra parte, tres formas de pensamiento influyeron especialmente en los modos de vida y en el arte del siglo XX: el marxismo, que predica la lucha de clases para conseguir una sociedad igualitaria; el psicoanálisis de Sigmund Freud, que descubrió el inconsciente; y el existencialismo de Jean Paul Sartre, que topa con el absurdo cuando intenta buscar sentido a la vida humana.
            La literatura de este período reflejará perfectamente las experiencias traumáticas y la crisis de valores sufridas por la sociedad. De ahí derivan sus rasgos esenciales:
-         Tendencia al experimentalismo y la innovación.
-         Visión angustiosa y atormentada del hombre, acorde con la doctrina existencialista.
-         Preocupación por los problemas sociales y políticos.
-         Reflejo del ideario marxista.
Ese pensamiento pesimista y desencantado de la realidad había originado, ya a finales del XIX, el pensamiento irracionalista y vitalista iniciado por los filósofos Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche. La culminación de estas concepciones ideológicas será el Existencialismo que, si bien se desarrolló sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, ya desde principios de siglo aparecen algunos precursores que reflejaron esa angustia vital y ese pesimismo sombrío del hombre del siglo XX. Para los filósofos existencialistas como Martin Heidegger, la esencia del hombre se reduce a su existencia: estamos arrojados al mundo sin ninguna razón y abocados a la muerte. Entre dichos precursores se encuentran Franz Kafka en novela; su compatriota Rilke en poesía; y el italiano Pirandello en teatro.

            A lo largo de toda esta etapa, la novela va a experimentar profundos cambios. Dicha experimentación comienza a principios de siglo con Kafka y el francés Proust (con En busca del tiempo perdido) y alcanza su máxima expresión en el Ulises del irlandés Joyce, la obra más influyente del siglo XX. Entre las innovaciones que introducen este tipo de narradores destacan: se abandona la narración omnisciente a favor de otros modelos de punto de vista (narrador objetivo, contrapunto, multiplicidad de puntos de vista…), se introducen nuevas técnicas encaminadas a la expresión de la interioridad (como el monólogo interior); se desordena el tiempo; se mezcla realidad e imaginación; se introducen distintos tonos y registros; se introducen oscuros símbolos y extrañas analogías; preocupación por el lenguaje, etc.
            La novela seguirá siendo el género más destacado durante esta primera mitad del siglo XX. En Estados Unidos la renovación de las técnicas narrativas corre a cargo de Henry James (Los embajadores), al que seguirá, ya en el periodo de entreguerras, la llamada generación perdida”: Hemingway (El viejo y el mar), Scott Fitzgerald (El gran Gatsby), John Dos Passos (Manhattan Transfer) y William Faulkner (El ruido y la furia). En Irlanda destaca el citado James Joyce (Ulises). En Inglaterra, Virginia Woolf (Al faro) y Graham Greene (El poder y la gloria). En Alemania, además de Kafka, destacan Thomas Mann (La montaña mágica) y Hermann Hesse (El lobo estepario). En Francia destacó Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), Jean-Paul Sartre (El muro), Albert Camus  (La peste) y André Gide (El inmoralista).

Comentarios

  1. Graciaaaaaaaaaas! Me salvaste la vida!!! :)

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  2. POR FAVOR PUEDES DEJAR AUNQUE SEA UN POCO DE TU BIBLIOGRAFIA SERIA MUY UTILPOR LO QUE TU MATERIAL ESMUY BUENO Y DARTE ACONOCER CON TU NOMBRE Y MAAS INFORMACION

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  3. DEJA TU BIBLIOGRAFIA, TU INFORMACION ESTA BUENA, PERO SI NO TE PODEMOS CITAR, TU INFORMACIÓN NO VALEEEEEE PARA NOSORTOSSS

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